Será la última sesión del ciclo de LeerEntreLíneas relativa al Curso 2012-2013 dedicado a reflexionar sobre el CONOCIMIENTO, la EDUCACIÓN y las DISCIPLINAS ESCOLARES.
Hacia un saber sobre el alma
Los ensayos que se recogen en esta obra fueron publicados por la autora en revistas de España y América entre 1933 y 1944.
María Zambrano forma parte de los, siempre demasiados, intelectuales que tuvieron que exiliarse de España debido a la dictadura del general Franco. Posiblemente sea una de esas escritoras que no se conoce, o se reconoce, lo suficiente en nuestro país.
La sesión dedicada a esta recopilación de ensayos puede ser una buena ocasión para acercarnos a su obra.
La presentación correrá a cargo de Consuelo Miqueo
También me he valido de sus pensamientos y de su arte de filosofar para atreverme a innovar, a decir como científica lo que era contrario a lo sabido y hacía falta decir en público o escribirlo. Con pocos libros he podido maravillarme de ver asomarse el pensamiento en la mente humana o deslizarse el argumento como si fuera agua de un riachuelo; pocas veces te encuentras que alguien que reflexiona profundamente sobre cosas tan cotidianas como la sonrisa, el temblar de miedo, la aurora o el escribir y el hablar, sin sentir el corsé de las coordenadas cartesianas, de la razón lógica (C. Miqueo)
En uno de los ensayos, La "Guía" forma de pensamiento, M. Zambrano resume así nuestra época:
Con ellos entramos en lo más lamentable de
la cultura moderna. Y en su falta de transformación del conocimiento puro en
conocimiento activo que alimente la vida del hombre que lo necesita. La vida
necesita del pensamiento, de convicciones claras, de “saber a qué atenerse”,
según Ortega dice. Y resulta que el esplendor de los sistemas ha coincidido con
la pobreza de convicciones. Agravado por el otro gran lujo: el de la técnica. Mientras
la vida se llenaba de instrumentos técnicos, de maravillas mecánicas, de “cachivaches”,
de todas clases, el alma y el corazón
quedan vacios, y las horas, al ser liberadas del trabajo opresor, transcurren
más oprimidas todavía, porque están sujetas a la terrible opresión de la
vaciedad de un tiempo muerto. La quietud se hace imposible. Paralelamente a los
medios de comunicación y a las posibilidades de ir y venir, el vacio se adueña
de las vidas (p. 62).
