A cargo de Irene Abad Buil
Día 6 de febrero
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Lo
más interesante de este trabajo es su carácter innovador, puesto que representa
el primer monográfico sobre la UME. Pero al mismo tiempo, supera los límites de
lo local para adoptar una perspectiva comparativa, al abordar el análisis desde
las relaciones de la organización femenina con las circunstancias políticas,
económicas y sociales europeas. El trabajo comienza con un planteamiento de lo
que fue la reorganización internacional de las mujeres antifascistas en la
posguerra mundial. No hay que olvidar que la UME en el exilio encontró
distintos focos de desarrollo, siendo los más representativos Francia y México.
Mercedes Yusta reduce su estudio a la organización localizada en Francia, desde
1941 hasta 1946, teniendo en cuenta que en dicho país se localizaba un
importantísimo grueso del exilio español1. A partir de 1947 la UME tuvo que hacer frente a nuevas
necesidades creadas por la Guerra Fría. En este contexto, la UME se vinculó a
una movilización femenina de carácter internacional: la Federación Democrática
Internacional de Mujeres, adquiriendo nuevas estrategias y discursos que se
sostenían en una maternidad politizada en pro de la paz. Pero la UME no se
limitó a adaptar su discurso a las circunstancias europeas, sino que se mantuvo
fiel a su lucha contra la dictadura que seguía vigente en el interior de
España. El relativo espacio de libertad que les aportaba el exilio les permitió
crear el periódico “Mujeres Antifascistas Españolas” desde el cual lanzaban sus
denuncias, reivindicaciones y consignas. Gracias a este periódico se conocieron
internacionalmente los desmanes de un régimen dictatorial que mantenía vigente
la represión política y que había protagonizado un gigante paso hacia atrás en
cuanto a los derechos sociales de las mujeres.
Irene Abad. Febrero 2013

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